lunes, 23 de enero de 2017

Silvia

Si tu piel no fuera tan sedosa,
ignoraría que tu figura es una prolongación de la mía,
ni podría tomarte a través de la península de tus dedos.
¡Oh, Silvia!
Hemisferio hundido en mi sangre,
murmullo de alas
cuando el tiempo se despedaza
y sólo permanece la fatiga de vivir.
Mujer que me proyectas cada día:
sólo cuando tú me acaricias
sé que soy distinto y me admito.

A Silvia R.L
Canet

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